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Materiales y cuidadoCómo limpiar y cuidar el mueble de tu mascota
Cuidado del mueble

Cómo limpiar y cuidar el mueble de tu mascota

Un mueble de mascota recibe agua, pelo, croqueta pisada y a veces cosas peores. La buena noticia es que el mantenimiento son cinco minutos a la semana, y hay tres o cuatro errores que sí acortan la vida del mueble.

La limpieza de todos los días

Un trapo de microfibra apenas húmedo y, si hace falta, unas gotas de jabón neutro. Eso es todo. Pasas, secas, listo.

La palabra clave es secar. Ni la melamina ni la madera se dañan por mojarse un momento; se dañan porque el agua se queda ahí horas. En la melamina el punto débil es el canto y las uniones; en la madera, las juntas y las esquinas.

Lo que no debes usar

  • Fibras verdes o esponjas abrasivas. Rayan la capa de la melamina de forma permanente y abren el poro de la madera.
  • Cloro y amoniaco. Decoloran, y además son irritantes para los animales que van a estar con la nariz pegada al mueble.
  • Limpiadores en aerosol con silicón. Dejan una película que atrapa pelo y polvo. Se ve brillante un día y pegajoso al siguiente.
  • Vapor. Mete humedad justo por donde no debe, en las uniones.

Accidentes: el orden importa

Pipí. Absorbe primero con papel, sin tallar. Tallar la mete en el poro. Después limpia con agua y jabón neutro, y termina con un limpiador enzimático de los que venden para mascotas: son los únicos que rompen el compuesto que deja el olor. Si solo tapas el olor con aroma, el animal lo sigue detectando y vuelve al mismo punto.

Vómito. Retíralo cuanto antes: el ácido estomacal ataca los acabados. Luego agua con jabón y secado.

Agua derramada del bebedero. Seca de inmediato, sobre todo si escurrió hacia un canto o una unión. Es el accidente más inocente y el que más muebles arruina, precisamente porque nadie lo atiende.

Pelo y polvo

Para los rincones y las ranuras, la aspiradora con boquilla angosta gana a cualquier trapo. Un cepillo de dientes viejo saca el pelo apelmazado de las esquinas de los cajones. Si el mueble tiene tela —un cojín, una funda—, quítala y lávala según su etiqueta; por eso nuestras fundas son lavables y se sacan.

Mantenimiento por temporada

Cada tres meses, revisa y aprieta los tornillos. Los muebles que reciben peso y movimiento —una cama donde el perro se avienta de un salto, una torre por la que el gato sube— aflojan herraje con el uso. Un tornillo apretado a tiempo evita que se ovale el barreno.

Cada seis meses, revisa los cantos de la melamina. Si encuentras uno levantado, avísanos antes de que entre humedad: se vuelve a pegar. Un canto levantado atendido es nada; ignorado seis meses es un tablero hinchado que ya no tiene arreglo.

En madera, si notas el acabado opaco o al tacto áspero, un lijado suave y una mano de sellador la dejan como nueva. Esto es justo lo que la melamina no permite, y es la ventaja real de haber pagado más.

Sisal y rascadores

El sisal de una torre está hecho para deshilacharse: eso significa que el gato lo está usando y no tus muebles. Cuando se vea muy gastado, se cambia la cuerda. No intentes lavarlo: se afloja y pierde la tensión.

Si algo se rompe

Nosotros fabricamos las piezas, así que también las reparamos. Un cajón que dejó de correr, una bisagra vencida, un canto levantado: mándanos una foto por WhatsApp y te decimos si se resuelve en tu casa o si conviene traerlo al taller. Casi siempre es más simple de lo que parece.

Muebles para mascotas hechos a la medida en nuestro taller de carpintería.

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